La cara B del emprendimiento: Renunciar para emprender

La cara B del emprendimiento: Hay que renunciar para emprender

Emprender es aprender a crear. Transformar una idea, un sueño, instalado  en nuestro corazón, con trabajo, actitud y determinación, en un producto o recurso  que cubra una necesidad del mercado.

Cuando escucho argumentos económicos que animan al emprendimiento, me pegunto sí, es el indicador más importante que debemos valorar, para ponernos mano a la obra.

Es importante claro, pero prefiero pensar, que las personas nos decidimos a emprender, atendiendo a intereses más profundos. Que nos ayuden a generar una evolución exponencial y solida, de nuestro proyecto laboral.

Si estas pensando en emprender, o quizás, ya estás en ello, te invito a que incluyas en tu análisis de proceso, variables que conecten con quien eres, como persona y cómo profesional. No busques oportunidades, busca opciones de negocio orientadas a tu logro personal, con valor para la sociedad y  con proyección económica.

Indicadores que facilitan valorar si una opción de negocio está alineada contigo

  • Tiene que satisfacer una necesidad de mercado.
  • Favorecer tu auto realización
  • Debes visionar el resultado, en base a tus recursos, habilidades, capacidades y talentos.
  • El producto o servicio tiene que hacerte vibrar, sentir  que quieres liberarlo del  baúl de tus sueños.

Si estos cuatro indicadores se cumplen las posibilidades de encontrar los recursos materiales aumentan.

Somos emprendedores por naturaleza. Crecemos y empezamos a ser conscientes de nuestros deseos.

Evolucionamos al cubrir nuestras necesidades, afectivas, emocionales y económicas. Y lo logramos, porque tomamos decisiones. Al hacerlo elegimos un camino, y desestimamos otros.

Hay una  herramienta  que nos facilita  la Dirección General de industria. Te dará pistas para que evalúes si «tienes madera» de emprendedor y empresario. Valora  la motivación, perfil psicológico, capacidad de relación,  análisis y  propensión al riesgo de la persona.

Pero mi propuesta va un poco  más allá. ¿Me acompañas?

Uno de los aprendizajes que me ha regalado el emprendimiento, es:

  • La acción de emprender además de acometer y comenzar un negocio o un empeño, tiene asociada una cara B.
  • La cara B es todo «eso» a lo que tenemos que  renunciar para conseguir consolidar nuestro proyecto…
  • Esta cara B,  si no la integramos, nos afecta en la fase inicial del proyecto y  puede dificultar que el negocio se consolide.

¿Quieres chequear tu perfil de emprendedor?

Te invito a explorar si hay algún aspecto de ti o del entorno que todavía no has aceptado renunciar.

Estas alternativas, solo son propuestas, factores que  potencian o disminuyen las probabilidades de crecimiento  en un emprendedor.

“La renuncia implica voluntad, aceptación consciente, cuando la asociamos a la perdida, y esta a la escasez, minamos nuestra capacidad de emprender. “

La cara B del emprendimiento

El baúl de los sueños.

Todos tenemos nuestro propio bazar. Sueños olvidados o deseos que rebotan de vez en cuando en nuestro interior. Presta atención a los tuyos. No sirve cualquiera. Chequéalos y pregúntate cuál de ellos hace que tu corazón vibre.

Cuando sientas esa pasión, empezará a despertarse en ti la actitud y la determinación necesaria para materializarlo. Te permitirás utilizar tu talento y ponerlo al servicio de la nueva actividad laboral.

Una vez que has experimentado esa fuerza, aléjate un poco de tu baúl y con tranquilidad pregúntate:

Esa nueva actividad  ¿Qué valor aportaría a tu vida y a la sociedad?

Tendrás que renunciar a cumplir las expectativas que otros tenían puestas en ti.

Las consecuencias suelen ser una lluvia de críticas, cuyo valor decides tú. O quizás alguien, en el mejor de los casos, solo te llamará ingenuo.

Este baúl, es responsable en parte de alimentar, tu creatividad. Ella te ha enseñado a mirar, sentir y relacionarte en la vida de una forma única, la tuya. Ponla a trabajar.

Enamora a tu cliente, ofrécele un producto o servicio de valor. Imprégnalo de ti, de tu visión y buen hacer. Esto nadie te lo va a poder copiar.

¿Estás preparado para hacerlo? Si la respuesta es afirmativa, enfócate en él.

Miedo

Es normal sentir cierto “vértigo” al sumergirnos en el agua, sino sabemos nadar bien.  El miedo es una emoción noble, nos alerta de un peligro, gestionarla nos ayuda a mantener el equilibrio.

El grado de intensidad  con el que experimentamos una amenaza, física o emocional, es el resultado del juicio, que nuestra mente hace, al comparar la cantidad y calidad de los recursos disponibles para superar la amenaza.

Si sientes miedo comprueba si en el caso de no lograr los beneficios esperados:

¿Existe equilibrio entre la inversión (tangible o intangible) y el riesgo a asumir?

Si no es así, observa tu miedo. Él te está pidiendo que adquieras los recursos adecuados para bajar su intensidad.

Uno de los miedos que nos impiden avanzar cuando empezamos a emprender, es el miedo al rechazo. Es necesario exponernos, cultivar las relaciones laborales  y  vender. Debemos prepararnos para recibir muchas veces un No.

“Cultivar nuestra autoestima día a día. Y ser flexibles son cualidades necesarias para emprender.”

Tendrás que renunciar a la necesidad de reconocimiento externo. El nivel de energía que sentimos, está alimentado por nuestra autoestima. Encuentra la manera de retroalimentarte de las dificultes, aprende, mejora y celebra tus logros.

Realidad

Es cierto que la realidad es algo subjetivo. Pero cuando asumimos riesgos hay que medir su transformación. La evolución debe ser exponencial.

¿Qué ha cambiado en ti y en tu entorno desde que comenzaste?

  • Revisa y ajusta tus expectativas a cada estado del proceso.
  • Planea acciones en función de tus recursos, a corto y medio plazo.
  • Mide tus beneficios tangibles y el progreso de tus capacidades y habilidades de forma constante.

Utiliza tu experiencia pasada, es el abono de tus talentos, revísalas y selecciona que habilidades y capacidades te ha proporcionado. Practica, Practica y vuelve a Practicar.

Tendrás que renunciar a parte de tu tiempo. Ser emprendedor implica ser el responsable del crecimiento de tu negocio.  Y asumir diferentes roles hasta que puedas permitirte delegar y compartir el trabajo.

Todos  merecemos encontrar ese camino que nos acerque al lugar en el que queremos estar, identificar cual son nuestras renuncias y decidir el mejor instante para empezar.

Cuando tú encuentres el camino, otros te encontrarán a ti. Al pasar por el camino serán atraídos hasta tu puerta…
(Tao-te-Ching)

Qué te ha parecido este artículo, ¿añadirías algo? ¿crees que sobra alguna parte?, deja tu comentario y crezcamos juntos. Gracias.

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